La modalidad correcta para muebles: marítima, casi siempre
Los muebles son carga voluminosa y poco densa: ocupan mucho espacio y pesan relativamente poco. Por eso la modalidad que manda es la marítima, donde pagas por el volumen (CBM) que ocupas y no te penaliza el tamaño. Es lo que hace que traer diseño europeo a Chile sea rentable, incluso trayendo pocas piezas.
Si traes surtido o un pedido acotado —una tienda de decoración que arma su catálogo, un arquitecto con piezas para un proyecto, un particular con algunos muebles— la vía es LCL (carga consolidada): tu carga comparte contenedor con la de otros importadores y pagas solo el espacio que usas. Cuando el volumen crece —una tienda que se abastece, un proyecto hotelero o inmobiliario grande— conviene el contenedor completo (FCL): más metros cúbicos, mejor costo por unidad y tu carga viaja sola.
Sobre el aéreo seamos honestos: para muebles casi nunca conviene. El volumen y el peso disparan el costo del flete aéreo hasta volverlo prohibitivo frente al marítimo. Solo tiene sentido en casos muy puntuales: una pieza pequeña de altísimo valor o una urgencia realmente excepcional. Para el resto, el mar es el camino.